Experiencia Intensa

Después de viajar 10 horas, cruzar 3 fronteras, cambiar de buses, cambiar la moneda, y arribar un país totalmente desconocido para mí, llegue a la Casa de Esperanza en Poptun, Peten,  Guatemala.

En la escuela me recibieron con los brazos abiertos profesores estudiantes y voluntarios, me ubicaron en una confortable habitación, me mostraron las instalaciones, y me presentaron a algunos estudiantes que no pararon de darme la bienvenida.

Los primeros días fueron algo confusos, recién empezaba el año después de las vacaciones, y estábamos los voluntarios un poco desorientados en cuanto a las tareas que íbamos a abordar durante el plan. Las invitaciones no se hicieron esperar, El profe Héctor me invito a compartir las clases de música, la profesora de computación me pidió ayuda con los equipos y entre todos los voluntarios organizamos las actividades recreativas para el tiempo libre.

Los 15 días pasaron rapidísimo: cantos, asambleas, juegos, películas, futbol, talleres, limpieza.  Cada vez conocíamos más a la gente y cada día nos sentíamos más como en casa.

A lo largo de los 3 planes que estuve (enero, febrero y abril) fui parte de un intercambio cultural riquísimo. Me hice amigo de los estudiantes, que me contaban de su idiosincrasia, tuve valiosas charlas con don Salvador, un militante del pueblo hecho y derecho. Aprendí del profesor Julio muchísimo de la historia de Centroamérica. Asistí a muchas reuniones operativas donde la voz de los voluntarios era escuchada y  valorada. Compartí conocimientos y experiencias con los otros voluntarios de distintos países. Llevamos a cabo proyectos interesantísimos de música, deportes, agricultura, educación sexual, pedagogía, liderazgo. Nos pusimos al hombro la tienda de comestibles de la escuela, procurando una alimentación sana para los estudiantes.

En fin, fue una experiencia súper intensa, de la que nunca me voy a olvidar, y estoy seguro de que voy a volver.

Lucas Santiago Olloqui. Buenos Aires, Argentina. 8/6/2016