Granitos de Arena

¡Hola! Soy Lau de Argentina, hace cinco meses sali de casa en busca de nuevas aventuras, paisajes, personas y diversas culturas… Para sustentar el viaje, como muchos otros, recurrí a los voluntariados, generalmente trabajando en hostales. Pero en un momento decidí buscar algo diferente, así es que encontré la escuelita, un rinconcito lleno de amor, alegría y sabiduría… Ya otros voluntarios, en sus reseñas, cuentan cómo funcionan sus horarios, actividaes, etc., por lo que yo les contaré más puntualmente sobre mi experiencia.

Llegué a la escuela unos días antes de comenzar el plan, por lo cual la escuela estaba vacía, silenciosa, pero pronto llegaron los patojos y todo se llenó de color, ruido y movimiento… Mi rol en la escuela era dictar las clases de educación física. Los profes y los chicos siempre te reciben con los brazos abiertos y sin duda esos fueron unos días muy intensos y felices en mi vida. Conocerlos y compartir con ellos fué mi suerte, sus historias, sus anecdotas, su forma de vida, no creo que haya palabras justas para describir esta experiencia.

¡¡¡Hay que vivirla para sentirla!!!

¿Qué me llevo?

La satifacción de que todos podemos dejar nuestro granito de arena en algun rinconcito del mundo, porque todos contamos con alguna herramienta para poder ayudar al otro. En mi caso fue doble la suerte, ya que también, estando en poptún conocimos una organización de reforestacion llamada “Plantemos Petén” y nos organizamos con la directora Delmy para ir con los patojos a plantar arbolitos. Ellos son expertos en el tema y juntos pudimos ayudar a nuestro planeta. Esta organización es actual y sería bueno que la escuela siga participando en los eventos.

 

Como profe intenté dar lo mejor de mí, a través de mis conocimientos. Lamentablemente la escuela no cuenta con muchos recursos para el área deportiva, y de hecho considero que toman a la materia como un espacio de distracción y recreación y no como “educación” física, lo cual dificulta a la hora de ponerla en práctica. De corazón, espero que con el tiempo esto cambie. La educación física no solo es lúdica y recreativa, sino también un proceso pedagógico permanente que aporta a los patojos bases sólidas para la integración y socialización. No necesariamente tienen que ser deportistas de élite, ni pretender que el deporte sea su medio de vida, pero pueden tener una especialización deportiva en su vida futura y es la escuela quien debería abrir estas puertas.

 Sigamos enseñandoles a los pibes una vertical…para que puedan ver el mundo desde otro lugar.

A enfocar…para ser precisos a la hora de tomar decisiones.

A nadar…para saber que en ocaciones debemos aguantar el aire para poder seguir adelante.

A correr…para ir en busca de la utópica línea del horizonte.

A tirar en equipo…para tirar todos para el mismo lado.

Aldea Santa Amelia

Una vez terminado el plan, los chicos vuelven a sus casas y los voluntarios somos muy afortunados al tener la oportunidad de ir con algunos de ellos a sus aldeas. Para mí, compartir unos días con Sergio, alumno de segundo basico y su famila fue sin duda una experiencia maravillosa. 

Conocer a su lado sus costumbres, sus actividades diarias, la alimentación, sus trabajos y sus formas de vida fue super rico y enriquecedor para el alma. Despertar de madrugada con la música del gallo, cocinar las tortillas de maíz a diario para cada comida, lavar la ropa y bañarse en el río, comer nance hasta el hartazgo, que es la fruta de un arbol que se encuentra por todos lados…

Los días en la aldea del chal me reconfortaron el corazón, me ayudaron a darme cuenta de que lo escencial para la vida, para ser felíz, está ahí, al alcance de la mano… Con nuestra familia y nuestra tierra querida, que tanto nos da y poco hacemos por ella.

 En guatemala aprendí cómo se pasa del todo a la nada, a nivel material y de la nada al todo, a nivel humano.

 

Laura, de Argentina

Septiembre 2019